Cajón de sastre y vivir de escribir

19-01-2022

Muy esporádicamente, echo mano a mi cajón de sastre y voy sacando cosas breves de todo tipo que no tienen sitio en otro lado.

Para empezar, que no se diga que no digo. Hace poco, la legendaria web Casa Bukowski, que rebosa talento en español de ambos lados del océano, ha publicado mi relato El plástico de los intermedios.

Si queréis, podéis ir allí, leerlo y darle amor u odio. Casi cualquier cosa es mejor que la indiferencia.

Sigo desenterrando huesos.

A lo largo de estos años, quizá me hubiera gustado que me preguntaran sobre todo por mi escritura, pero siendo honestos, aunque ha sido así y lo agradezco, la mayoría de cuestiones que me han llegado por email o mensajes privados han girado sobre cómo vivir de ella. Me parece normal, yo también tengo la manía de comer. Quien lleva tiempo por aquí sabe que hace ya años que me dediqué solamente a escribir de manera mercenaria (para grandes marcas y empresas de todo tipo) y cobrar por ello.

Al parecer, a bastante gente le atrae esa perspectiva. Como todas las ideas, es más atractiva desde la orilla, pero, en el fondo, es cierto que me puedo considerar afortunado y no es mal trabajo.

Eso sí, con muchísimos matices, porque también puede ser, muy fácilmente, una esclavitud que no lleva a ningún sitio.

Para no repetir demasiadas respuestas a esas preguntas una y otra vez, ya di unas pinceladas sobre el tema hace algo más de dos años con unos consejos para escritores freelance. Allí recopilaba mi experiencia personal y mi respuesta a la mayoría de cuestiones sobre el asunto.

Pero las preguntas no dejaron de venir. De hecho, tras leer el artículo, solían surgir más.

Así que, hace bastante tiempo, pensé en escribir un artículo más largo y, por culpa de la obsesión, sumó más de 22.000 palabras. Se convirtió en un pequeño libro que tengo pendiente desde hace bastante tiempo, así que lo voy a publicar como tal en Amazon en breve.

Creo que llevará el poco imaginativo título de Cómo vivir de escribir, aunque no lo tengo claro.

Eso sí, nada de vender sueños ni similares. Un sueño es el producto perfecto, porque, como no llegarás a alcanzarlo, te lo pueden vender una y otra, y otra vez. La escritura para otros es un trabajo como los demás y es difícil hacerse un hueco, sobre todo al principio. Aparte de eso, como suele pasar en la vida real (y la literaria) si quieres comer, el juego no se llama escritura, sino vender tu escritura.

Toda mi experiencia estará volcada ahí, desde cómo trabajo, hasta dónde encontrar clientes, cómo hacerlo y, sobre todo, qué evitar para no morir de ruina y agotamiento. Al igual que en el panorama literario, la escritura por dinero es un mar infestado de explotación y piratas. La mitad del triunfo consiste en no caer en trampas y el suelo es resbaladizo.

En breve habrá novedades para el que le interese.

¿Qué más? Ah, sí, un pequeño comentario y cierro.

Todo el mundo está enganchado al Wordle, ese juego de palabras. Y todo es todo. Ya han salido, como siempre, mil imitadores de una idea sencilla y poderosa. Me alegro por su creador, Josh Wardle, un ingeniero informático de Brooklyn.

La cuestión es que, en algunas webs y comunidades que frecuento, relacionadas con la tecnología, enseguida surgía una duda que se repetía a menudo. Con el éxito que está teniendo, ¿por qué no lo está monetizando? No hay anuncios, no trata de venderte nada, ni espía o saca rendimiento alguno (al menos, a la hora de escribir esto), mientras que solo incurre en costes, porque los servidores y el tráfico tienen que ser importantes.

De hecho, razonaban, están saliendo clones y pronto alguien sacará alguna copia con la que se hará de oro. ¿Por qué no él? ¿Cuál es su objetivo?

A mí se me ocurren algunas preguntas mejores.

¿Por qué esa manía de sacarle rendimiento a cualquier cosa que hayas hecho?

¿Por qué la obsesión de que hasta el último hobby o cosas que crees haya que rentabilizarla o es inútil?

¿Por qué siempre hay que tener «un objetivo»?

Pero sobre todo, ¿por qué es tan difícil de entender que alguien haya hecho algo por amor y diversión, sin otra intención que esa?

Porque cuando planteas esto, algunos siguen mirándote como si se te hubieran caído los tornillos que sujetaban algo.

Supongo que eso explica mucho de lo que está pasando en todas partes. Que seamos peor que la plaga de la langosta, siempre tratando de obtener rédito por los rincones, y si no, no se comprende.