Una de los temas principales (léase: obsesiones) de estos días de escritura constante es el bloqueo de escritor, el nombre de esta web. A lo largo de varias piezas, durante estas semanas, lo he tratado de entender y transmitir.

Como siempre, otro tiene una frase mejor que yo para definirlo de una vez por todas y poner el último clavo en su ataúd. Como siempre, pienso que daría el brazo con el que no escribo porque esa frase fuera mía.

Alexai Galaviz-Budziszewski (autor de Painted cities), es el dueño de esa sentencia, que resume perfectamente a qué se reduce todo.

«No hay un bloqueo de escritor si tienes el coraje de empezar a escribir sin saber adónde vas».

A Galaviz-Budziszewski se lo enseñó el autor favorito del hombre más inteligente que conozco, John Steinbeck, que en un pasaje de A un Dios desconocido hablaba de que podías descubrir cosas ocultas y muy poderosas si te permitías perderte en el bosque.

Y es que no nos queremos perder, tenemos miedo y una imagen que alcanzar, un destino que nos vendieron, pero que probablemente no existe.

El problema del bloqueo, como quizá el de casi todo en la vida, está en las expectativas.

Cuando te pones, en realidad no quieres escribir, quieres escribir «algo bueno», algo que venda, algo que enamore, así que estás juzgando todo el tiempo lo que quieres hacer y piensas, en apenas un instante y sin verbalizar, miles de cosas que te detienen porque no sabes si cumplen esas expectativas. Esto no le va gustar a nadie, esto no va a ningún lado, esto no es un relato o una novela en condiciones, esto no es lo que yo escribo… Frases que pasan como un relámpago y ni las ves, pero están ahí y hacen su trabajo de zapa.

Y así, entre juicios, miedos y esperanzas, queda atrapado lo creativo y construido el dique.

El año se acaba y ya es hora de escribir lo que sea, porque la práctica afina la inspiración, eso descubrí treinta días seguidos escribiendo en el blog, que no sé volvía más difícil, sino todo lo contrario, de una manera similar a un músculo, la creatividad iba creciendo y soportando mejor el esfuerzo.

Y hay que empezar a escribir con el coraje de no saber dónde vas, porque de otra manera es imposible descubrir eso poderoso y oculto de Steinbeckk que está perdido en el bosque. De lo contrario, haremos lo mismo de siempre de las mismas formas.

La mayoría de las veces, acabarás perdido y nada más, parece que has caminado de nuevo en vano, pero al menos has caminado.

Mister Scrooge dice que Feliz Navidad.