El libro Cómo vivir de escribir ya está disponible

28-03-2022

El libro Cómo vivir de escribir, donde explico mi experiencia como creador de contenidos al que pagan por eso, ya está disponible aquí, tanto en papel como en digital.

Resulta diferente a los otros ensayos sobre escritura que he publicado y reconozco que no es divertido, al tratar temas «serios», como dinero, trabajo y clientes. Pero, al menos, es conciso, práctico y sin rodeos.

Poco más de 100 páginas podadas hasta el extremo a partir de unas 200 originalmente.

Sí, en serio, la mitad de páginas originales se han ido al limbo y eso que podar es mi asignatura pendiente.

Ahí vuelco lo que he aprendido y creo que puede ser útil para los muchos que me han preguntado (y preguntan todavía) sobre si poner la escritura al servicio del dinero es posible y se puede vivir de eso.

Se puede. Resulta complicado, el éxito no está asegurado y lleva tiempo (como con todo lo importante), pero se puede.

Yo mismo empecé el viaje tropezando, pero mi historia no tiene que ser la de todos. Por eso, he aquí un extracto del libro que recoge tres de las primeras cosas que le diría a un amigo que quisiera dedicarse a lo mismo que yo.

No son todas las que explico en el libro, pero son importantes.

1. Deja la literatura en casa

Ni los clientes la quieren en la redacción de contenidos, ni es el lugar para impresionar con nuestros retruécanos literarios, los cuales sólo dificultarán nuestro trabajo.

Esto significa que los textos que redactemos tendrán:

  • Palabras sencillas. A menos que te encarguen contenidos técnicos, claro, o escribas para una web dedicada a un público experto, pero no suele ser lo habitual.
  • Párrafos cortos. Porque tus escritos serán para Internet casi siempre y hay que dar respiro y adaptarse a la manera de leer en una pantalla.
  • Una idea por párrafo.
  • Sin repetición de esas ideas a lo largo del texto. Mi punto débil, como veremos en estas páginas.

Lo primero a recordar pues es que, en la parte alimenticia de escribir, los clientes no van a verse impresionados por nuestro talento literario.

2. Cuidado con los precios irrisorios

Una de las primeras cosas que descubre enseguida quien se quiere ganar la vida escribiendo es lo terriblemente mal que se paga.

Las causas son múltiples y las comentaré, pero no profundizaré demasiado en ellas, tampoco tiene mucha utilidad.

En el centro de esas causas se encuentra que todo el mundo cree que sabe escribir y considera que es una habilidad mucho más fácil de lo que es. Sin embargo, escribir bien es una de las cosas más difíciles que hay. La buena literatura es una rara avis, incluso entre lo publicado por editoriales. Comunicar de forma clara, correcta y amena también es algo mucho más complicado de lo que parece.

Pero la escritura no está bien considerada por los que la necesitan ni, desgraciadamente, por muchos de los que se dedican a ella. Esto último hace que haya una gran oferta de «escritores y redactores» que, sin embargo, no tienen la habilidad adecuada, sus contenidos resultan mediocres y, de hecho, tampoco consiguen los objetivos que pretenden sus empleadores, de cara a posicionar bien en Internet o comunicar con claridad.

Es decir, que la creación de contenido se paga mal porque es un mercado saturado de oferta y lleno de morralla.

¿Hay arreglo para esto? No creo, la verdad. Como suele ocurrir con muchos problemas importantes de raíces profundas, la situación siempre tenderá a derivar a esto. Sin embargo, sí creo que hay una solución individual por nuestra parte que pasa por:

  1. Tratar de ser profesionales en lo que hacemos y presentar siempre el mejor trabajo posible. Personalmente, creo que, si no tenemos esa mentalidad, deberíamos dedicarnos a otra cosa en la que sí la apliquemos.
  2. Valorarnos para no acabar quemados y mal pagados.
  3. Perseverar para encontrar a esos pocos clientes que sí aprecian la buena redacción y comprenden que no vale cualquiera, sino todo lo contrario.

Esta última es una tarea de largo plazo y no es fácil.

Igual que la oferta está saturada de gente que cree saber escribir, la demanda está llena de clientes que creen en la esclavitud y en pagar a 5 euros una hora o dos de tu trabajo.

Hay que huir de ellos como de la peste. Y sé que a veces estaremos desesperados y tendremos que aceptar algún trabajo mal pagado, la necesidad aprieta en ocasiones, pero ha de ser la excepción o algo muy temporal.

Mantenerse en esta línea de no aceptar trabajos por muy poco dinero, y seguir buscando mejores clientes, es fundamental por el siguiente motivo clave que no todos los escritores entienden.

3. Ten en cuenta la ausencia de escalabilidad de la escritura

La escalabilidad es un concepto importante en economía que hay que conocer. Hace referencia a la capacidad que tenemos de aumentar la producción de algo y el beneficio que obtenemos con eso.

Por ejemplo, si tengo una fábrica con una máquina que produce envases y compro otra máquina, la producción se dobla y los envases tienen la misma calidad. Cuantas más máquinas y fábricas ponga en marcha, más puedo producir sin que se resienta nada. De hecho, en ocasiones puedo incluso reducir costes adquiriendo más materia prima de golpe y obteniendo, por ejemplo, descuentos por volumen de compra.

Todo esto es un rollo, lo sé, pero aguantemos un poco, que ya llegamos.

Simplificando mucho, lo anterior significa que, en mi actividad de fabricación de envases, tengo capacidad de aumentar (escalar) mi producción a niveles superiores y multiplicar mis beneficios. A eso se le llaman «economías de escala».

Pues bien, nosotros nos vamos a dedicar a una actividad sin economías de escala. Es decir, que tenemos una capacidad muy limitada de producción diaria de escritos que no podemos multiplicar como la fábrica de envases. Es la naturaleza de la bestia.

Por tanto, esa capacidad es muy valiosa. Si la gastamos en contenidos que nos quitan las pocas horas disponibles (y la energía) a cambio de 6 euros, nos quemaremos y arruinaremos muy pronto.

La única manera de conseguir un sueldo digno a medio plazo es dedicar esas pocas horas que tenemos a los escasos clientes que pagan bien. En caso contrario, en lugar de vivir de escribir, moriremos de escribir.

Del mismo modo, la única manera de conseguir economías de escala aquí es contratando a otro escritor y creando una especie de agencia de creación de contenidos. Ese es otro tema muy diferente y se sale del ámbito de este libro.

Así pues, los escritores no somos una fábrica, ni una cadena de montaje, ni tenemos esas economías de escala, aunque optimicemos mucho nuestro trabajo. Como veremos, es algo que nos estará influyendo constantemente.


Este es el breve extracto y el libro está disponible aquí. Contraviniendo lo que he dicho, porque nada se contradice más que un escritor, la verdad es que su precio es bastante irrisorio.