En 2020, Ray Bradbury habría cumplido un siglo y, en ese mismo año, comencé a celebrarlo de una manera particular, con un reto que lleva su nombre y ahora no viene al caso.

Porque lo que sí viene es que Bradbury amaba a la escritura por encima de todas las cosas. Y pienso que es importante escuchar a un enamorado, puedes aprender mucho.

Por eso, conviene recordar algunas de las cosas más interesantes que Bradbury dijo sobre el arte.

La cantidad lleva a la calidad

Esta es la verdad que conocen todos los que consiguieron algo, que el genio no existe y todo el que espera el momento adecuado para escribir, o cree que va a conseguir algo poniéndose de vez en cuando, se va a llevar una desagradable sorpresa.

Si escribes un cuento cada semana, tendrás 52 relatos al final del año. Te desafío a crear 52 malos cuentos. Es imposible.

Lo digo a menudo y lo repito hoy. La única manera de hacerte bueno es atravesar ese océano hecho de mala escritura.

No pienses demasiado

Especialmente, en todas esas cosas que no tienen que ver con el texto que tienes delante, como el qué dirán, si es «bueno» o no, si lo querrá alguien más o lo querrás tú, que ya sería una victoria.

El intelecto es un gran peligro para la creatividad, porque comienzas a racionalizar y a inventar motivos para las cosas, en lugar de permanecer con tu verdad más básica: quién eres, qué eres, qué quieres ser. desde hace 25 años, tengo un cartel encima de mi máquina de escribir que dice: «¡No pienses!». Nunca debes pensar cuando estás ante la máquina, debes sentir.

Jamás escribas de camino a la moralidad

Si escribes para dar una lección moral, para enseñar algo, para adoctrinar en lo que crees correcto… no sé si lo lograrás o no, pero da igual, ya hay suficientes predicadores de todo tipo.

Un montón de malas novelas surgen de gente que quiere hacer buenas obras. La novela del que quiere hacer el bien. La novela ecológica. Y si me dices que estás haciendo una novela o una película sobre un leñador que perdona a un árbol, no pienso verla.

La moral… No sé si es buena, pero sí que nunca es interesante.

Escribe lo que amas

Algunos dicen que hay que escribir lo que sabes, Bradbury que hay que escribir lo que amas. Que a lo mejor es extraño, que el amor es ciego y se encapricha de las cosas más inesperadas, pero la escritura debe proporcionar una recompensa intrínseca. Escribir debe ser suficiente por sí mismo, dando igual donde termine el texto, si en una estantería junto a nombres que admiraste o en el fondo de un cajón.

Esa recompensa interna es imposible sin escribir lo que amas de verdad.

Enamórate y permanece así. Haz lo que amas y nada más. No escribas por dinero, hazlo porque amas. Si escribes por dinero, no crearás nada que merezca la pena leer.

Sigue tu camino y escribe solamente para ti mismo

No puedes escribir para otra gente. No puedes escribir para la izquierda o la derecha, para esta relación o aquella, para esta creencia o esa otra. Tienes que escribir la manera en la que ves las cosas. Le digo a la gente, haz una lista de diez cosas que odias y destrózalas en un cuento o poema. Haz una lista de diez cosas que amas y celébralas.

Porque al final, nada es peor que la infidelidad hacia uno mismo, es una clase de mancha que no se va con nada.