Las generaciones perdidas

30-03-2022

Todo el mundo necesita un refugio al que ir, yo tengo varios. Uno de ellos es ese París de los 20 (de los otros, no de estos), donde parecía que todo lo malo había quedado atrás y era hora de ser felices y bailar y beber, porque la guerra y la peste habían terminado. O eso decían algunos, así que mejor brindar por los millones que ya no estaban y la suerte de no haber sido uno de ellos.

Tengo la sospecha de que, en realidad, en aquellos años todo el mundo sabía que lo peor aún estaba por llegar. Pero, dado que te encontrabas en la calma frágil del ojo del huracán, mejor el baile y la absenta antes de que regresara la tempestad.

Supongo que me gusta ir ahí, leer sobre ello e imaginarlo a veces, porque es lo que soy incapaz de hacer: darle la espalda al tornado y decir que sucederá, pero que no será hoy, así que mejor bailar y escribir como si importáramos un poco.

En aquellos años, Hemingway era otro desconocido más en las calles de París que se llamaba escritor, pero Gertrude Stein, la gran mentora de un puñado de talento irrepetible, no lo veía tan claro.

Stein le dijo a Hemingway que le gustaban sus historias, pero que, aunque su escritura era nueva y única, no resultaba lo bastante buena como para ser publicada en ningún periódico o revista importante. Además, su contenido sexual hacía que sus relatos no fueran publicables. Hemingway respondió que intentaba reflejar con autenticidad la forma de hablar de la gente, a lo que Stein dijo que no tenía sentido si no podía vender su obra de todos modos.

Además de eso, Gertrude le dijo a Hemingway algo que le marcaría, no sólo a él, sino a todo ese talento expatriado y a muchos más en todos los rincones.

«Eso es lo que sois. Eso es todo lo que sois… Todos los jóvenes que habéis servido en la guerra. Sois una generación perdida. No tenéis respeto por nada y bebéis hasta mataros»·

Básicamente, lo que los viejos llevan diciendo a los jóvenes desde que hubo viejos y hubo jóvenes.

Aquella denominación definió a los artistas de la época, que fueron reconocidos de esa manera en los libros de historia, así de poderosa es la palabra adecuada.

Dorothy Parker lo expresó bien:

«Gertrude Stein nos hizo un enorme daño cuando dijo que todos éramos una generación perdida. Eso caló en la gente y dijimos: ¡Whee, estamos perdidos!».

Sin embargo, otros como James Thurber lo tuvieron siempre claro:

«No estábamos perdidos. Sabíamos perfectamente dónde estábamos, es sólo que no íbamos a regresar a casa. La nuestra fue la generación que estuvo despierta toda la noche».

Pero tampoco era así, o mejor dicho, era, pero como siempre ha sido en los jóvenes, el orden natural de las cosas.

Al final, estos días he vuelto a hojear París era una fiesta y, como si fuera un acto de bibliomancia, la verdadera respuesta la tuvo Hemingway y la escribió allí:

«Pienso que todas las generaciones han estado perdidas por algo y siempre ha sido así y siempre lo será».

Recuerdo que, cuando era un chaval, los cuentos de Douglas Coupland marcaron a mi generación como hizo Stein, la nombró con la letra X y se dijo que también estaba perdida. Como pasó después con la millenial y como también decía Kafka antes que Hemingway.

Porque supongo que es imposible vivir y no acabar extraviado.


P.D.: Hemingway también dijo que en aquel París fue muy pobre y muy feliz. Lo segundo no sé, pero para intentar no ser demasiado de lo primero, escribo para otros por dinero y muchos me han preguntado cómo lo hago y cómo podrían hacer lo mismo.

No sé si es lo que realmente quieren esos que me preguntan, pero he recogido mi experiencia en este breve libro, con el ánimo de que, quien lo lea, acabe perdido de todos modos, pero no en ese tema.