Uno nunca se acostumbra a las reseñas de lo que escribe y, en general, a exponerse a los demás. Con la costumbre y el condicionamiento se puede reducir la aprensión, pero no sé si uno llega a ser indiferente a todo. Yo, desde luego, no creo que lo consiga y sospecho que todos esos que dicen que no le importan los demás (se) mienten. También he tenido la fortuna de que, en general, las críticas de la gente que sabe (es decir, la gente que lee) han sido en su mayoría buenas o muy buenas. No obstante y por supuesto, siempre ha venido alguien a decirme que no entiende nada, que escribo como un crío de cinco años, que estoy sobrevalorado y cosas peores. Supongo que tenía razón quien me dijo que, si nadie decía nada malo de ti, sólo significaba que no habías legado a bastante gente. Que había que encontrar a esos que te tirarían piedras, porque es un signo de que vas bien. Tenía toda la razón del mundo y como siempre eso no es ningún consuelo cuando alguien viene a decirte que no vales para nada. Yo ya no aspiro a tomarme bien las malas críticas, si Hemingway las resolvía a insultos y puñetazos, ¿quién soy yo? Yo sólo aspiro a ignorarlas lo justo y que no me detengan. Pero bueno, este no es un artículo (otro más) sobre crítica, exposición a los demás, etcétera. Hoy se trata de que las primeras reseñas de Tres reinas crueles han aparecido ya, y que tengo la fortuna de que han sido muy positivas. Así que lo voy a agradecer y me voy a guardar la sensación para cuando vengan esos con la antorcha y la horca.

Reseña en “Detrás de la pistola”

Esta historia es de esas en las que pensaré pasados unos días, pasados unos meses, y que recordaré cuando pasen los años. Tenía unas expectativas muy altas y no me ha defraudado, al contrario. Creo que es uno de esos pocos libros, como “Drácula”, por el que me saltaré mi norma no escrita y lo volveré a leer de nuevo.

Leer reseña completa.

Reseña en “Lecturafilia”

Conocí la delicada prosa de Isaac Belmar en un nouvelle Perdimos la luz de los viejos días, y ahora la vuelvo a palpar en Tres reinas crueles, una novela que merece la pena desde el primer momento […] Perdónenme si esta crítica es demasiado personal, porque ahora mismo la estoy escribiendo mientras observo por la ventana y veo la bruma que parece empañar los días y me reactiva el corazón y la sensibilidad a la hora de hablar de esta preciosa novela

Leer reseña completa.

Reseña en “Mi todo un poco”

Isaac, quizá pueda sonar a exageración, es como Velázquez, el pintor de la luz, pero en escritor. Y más que de la luz, es el escritor de las sombras.

Leer reseña completa.

Reseña en “Abrir un libro”

Tiene el poder de hacerme ver y pensar más allá de lo que está narrando, es bueno. Muy bueno. […] Ya solamente con los magníficos enunciados de unos capítulos muy cortos, hará que la épica no decaiga y el lector sabrá y percibirá que detrás de cada capítulo, hay una pequeña maravilla. […] Es un libro con un lenguaje magnífico que nos hablará de recorrer un camino con una ficción que cautivará a aquel lector que quiera leer “algo más”. E Isaac Belmar lo ofrece.

Leer reseña completa.

Reseña en “Serendipia”

Me ha gustado especialmente ese romanticismo de Isaac Belmar, que arranca con fuerza y sigue presente a lo largo de toda la historia, a veces en forma de paisaje, de climatología, de musa terrible, de ancestros perseguidos o de anhelo atormentador. También me ha gustado esa gramática sorprendente en las construcciones, ese léxico sencillo y contundente para plantear cuestiones complicadas (como Kafka), esos tiempos verbales cambiantes porque las frases de Belmar se pasean por lo que ha sido, lo que será, lo que es y lo que quizás podría haber sido; y todo aderezado con unas pizcas fantásticas de humor (a menudo negro).

Leer reseña completa