Leer analizando no sirve de nada

16-02-2022

A menudo digo que leer un buen libro es mejor para la escritura que cualquier curso, seminario o similar. Leer es la materia prima de escribir y, dependiendo de la materia prima que entra en nosotros con la lectura, así será la escritura que volquemos sobre el papel.

Pero como suele ocurrir con estas cosas, hay quien lo coge literal y corre con eso hasta mucho más allá de donde debe.

Así que analiza los libros, trata de descubrir qué hace el escritor, cómo usa ciertos recursos, cómo resuelve las cosas…

Algunos incluso dicen que «leen como un escritor». Signifique eso lo que signifique.

Eso no es a lo que me refiero con que leer es lo que nos hace mejores a la hora de escribir. De hecho, no podría estar más alejado de lo que quiero decir y sólo sirve para una cosa, arruinar completamente la lectura y, de paso, nuestra escritura.

Como en realidad todo está escrito y hablado, por gente con mucho más talento, la tesis principal de lo que quiero decir se podría resumir en la vieja cita de Emerson:

No puedo recordar la mayoría de libros que leído más de lo que puedo recordar lo que he comido. Aun así, me han hecho lo que soy.

Los libros, las historias, hacen su labor a muchos niveles, la mayoría de ellos, inconscientes.

Fijarse en el nivel superficial es perderse los demás. Fijarse analizando como en aquellos días del colegio es una mala manía que hace que nos centremos en esa superficie y, quizá, nos perdamos lo importante que hay debajo. La verdadera magia que transforma.

Lo importante de verdad es entrar en la historia y leer como siempre se ha leído, como el que ha escrito el libro desea. Hay que dejar de considerar la lectura como otra cosa más que tiene que ser «útil» o tiene que tener un propósito más allá de disfrutar, viajar, refugiarse y ser consuelo.

Todo está ya bastante dedicado a un irracional utilitarismo mercantilista donde lo que no tiene un fin práctico «no sirve» o es inferior. Así hemos convertido el mundo en una mierda y, si amamos la lectura, no podemos hacerle eso.

La lectura no es una herramienta, es un fin en sí misma y te moldea, pero debes dejarle.

Además, ¿qué pretendemos conseguir con eso de leer analizando o leer para ver qué ha hecho el escritor?

Porque, como mucho, a lo mejor imitas al que escribe si copias lo que te gusta, pero, si estás leyendo un libro de él, obviamente ese lugar al que puedes llegar con la imitación ya está ocupado.

Hay mucho énfasis en tratar de conseguir una voz propia y esa voz, precisamente, se moldea de maneras misteriosas en el matraz que tenemos dentro, por todo aquello que leemos, pensamos y vivimos, mezclado de formas que no logramos entender del todo.

Leer analizando es quitarle uno de los ingredientes principales a la fórmula. Leer analizando es volver a aquellas clases que casi te hacían odiar las frases.

Leer analizando le roba a la lectura su propia esencia. Que es imposible, si te dedicas a esto, despegar del todo al escritor del lector. Te fijas en tramas, diálogos, resoluciones y tratamientos de las cosas, pero de veras que la mejor manera es volver a ser aquel crío refugiado de los monstruos es otros más terribles como los de Clive Barker. O viajando lejos con el fenomenal cuento de Una canción para Lya de un George R.R. Martin que por entonces nadie conocía.

Que vale, que no me hagáis caso a mí, pero al menos hacedle caso a Emerson. Los libros nos hacen si les dejamos hacer. No son necesarios más ejercicios de futilidad o utilitarismo. La vida ya es bastante mediocre por culpa de demasiados de esos.