Los espectadores inocentes

02-03-2022

Poco que decir estos días, que recuerdan a aquellos en los que era un crío de la Guerra Fría, los telediarios con los desfiles de los enormes misiles sobre camiones y hombres enfadados observando, medio muertos ya (por dentro, del todo), con los ojos duros y saludando el paso de la oca de un montón de soldados.

Entonces me parecían hombres, ahora sólo me parecen críos. Los viejos de piel colgando y baba mandan a morir a los jóvenes, vete a saber por qué. Siempre ha sido así.

En aquellos años, también echaban en la televisión una serie llamada M.A.S.H. sobre un hospital de campaña en la Guerra de Corea. Me gustaba verla empezar porque yo era un crío, jugaba a los soldados y con ellos (de plástico, a 15 pesetas, con poco detalle y muchas rebabas), pero enseguida me decepcionaba, porque, ¿dónde estaba la acción?

Todo eran diálogos, operaciones quirúrgicas, heridos y lo que no cabe en el encuadre de la propaganda.

Además, era una serie con un tremendo pacifismo, que sigue ostentando un récord imposible de superar. Su episodio final, que cumplió años hace dos días y se emitió el 28 de febrero de 1983, tuvo más de 103 millones de espectadores en Estados Unidos.

Jamás volverá a ocurrir algo así y supongo que se debió al poder de historias y diálogos como este, en el que el protagonista principal, Hawkeye, interpretado por Alan Alda, está operando un herido junto a su equipo.

Esta es la escena y lo que dicen está traducido más abajo:

B.J. Hunnicutt: ¿Alguien más tiene la sensación de que hay una guerra?

Hawkeye: Siempre hay una guerra, la guerra es el deporte de espectadores favorito del mundo. Dame más sutura.

Enfermero: Todo el mundo sabe que la guerra es el infierno.

B.J. Hunnicutt: Recordad que aquí lo habéis oído por enésima vez (dice por última, en realidad, pero quiere expresar que la frase original del general Sherman se ha vuelto un tópico, que ha perdido su poder tras repetirlo mil veces como un automatismo).

Hawkeye: La guerra no es el infierno. La guerra es la guerra, y el infierno es el infierno. Y de los dos, la guerra es mucho peor.

Padre Mulcahy: ¿Cómo lo sabes, Hawkeye?

Hawkeye: Fácil, padre. Dígame, ¿quién va al infierno?

Padre Mulcahy: Los pecadores, creo.

Hawkeye: Exactamente. En el infierno no hay víctimas inocentes. La guerra está llena de ellos: niños pequeños, lisiados, ancianas… De hecho, excepto algunos de los jefes, casi todos los involucrados son espectadores inocentes.

No era aburrida, era genial, lo que pasa es que yo era un crío incapaz de entender eso y muchas otras cosas. Todavía sigo sin entenderlas.

Podría escribir un buen puñado de cosas al respecto de la serie y lo que pasa, de las historias de nuevo, de su papel en muchos sentidos… Pero, la verdad, ¿qué más da? Siempre digo que escribir es de lo más difícil que hay, pero, en realidad, escribir es como hablar, demasiado fácil. Ya hay un montón de generales de tres estrellas por todas partes diciendo lo suyo, un montón de geoestrategas que no se callan y tampoco parecen haber abierto un libro de historia.

O un libro en general.