¿De qué está hecha la buena escritura? Demasiada pregunta para responderla tan temprano. Supongo que son muchas cosas, que si preguntas a tres escritores salen cuatro respuestas y derivará en una discusión estéril, en la que todos terminarán promocionando su libro.

He aquí lo que creo que pone de acuerdo a la mayoría: emoción verdadera, esa suele estar detrás de las palabras perfectas.

Suficiente honestidad y sentimiento pueden invocar las frases adecuadas, incluso cuando no dominas la técnica.

Que uno puede aprender todos los trucos y figuras literarias, puede ser diestro en el uso, que sin una emoción que encienda el fuego bajo esas palabras, nacen muertas y vacías, una falla de las de aquí, bonita por fuera y hueca por dentro.

Creo que la emoción honesta tiene suficiente poder y traigo, cómo no, una carta para demostrarlo.

En 1998, se descubrió una antigua tumba en Ciudad Andong, en Corea del Sur. Los arqueólogos se sorprendieron al encontrar el féretro de un hombre del siglo XVI llamado Eung-Tae Lee, miembro de un antiguo clan.

La tumba contenía dos cosas inesperadas: una carta de su mujer en el pecho (de la que no se conoce su nombre y que estaba embarazada cuando su marido murió) y unas sandalias hechas con cáñamo y cabello de su esposa entretejido.

La carta decía así:

Al padre de Won

1 de junio de 1586

Siempre decías: «Querida, vivamos juntos hasta que nuestros cabellos se vuelvan grises y muramos el mismo día». ¿Cómo has podido irte sin mí? ¿A quién debemos escuchar nuestro hijo pequeño y yo y cómo debemos vivir? ¿Cómo pudiste adelantarte?

¿Cómo trajiste tu corazón a mí y llevé yo mi corazón a ti? Siempre que nos acostábamos juntos me decías: «Querida, ¿las demás personas se quieren y aman como nosotros? ¿Son realmente como nosotros?». ¿Cómo pudiste abandonar todo eso y adelantarte a mí?

Simplemente, no puedo vivir sin ti. Sólo quiero ir donde estés. Por favor, llévame allí. Mis sentimientos hacia ti no los puedo olvidar en este mundo y mi dolor no conoce límites. ¿Dónde pongo mi corazón ahora y cómo puedo vivir con el niño echándote de menos?

Por favor, lee esto y respóndeme con detalle en mis sueños. Escribo y te pongo esta carta porque quiero escuchar lo que dices en sueños. Mírala bien y háblame.

Cuando dé a luz al niño que hay en mí, ¿a quién debe llamar padre? ¿Puede alguien comprender lo que siento? No hay ninguna tragedia como esta bajo el cielo.

Tú simplemente estás en otro lugar y no en un dolor tan profundo como el mío. No hay límite ni fin para estas penas que escribo como puedo. Por favor, mira atentamente esta carta y ven a mí en sueños y muéstrate en detalle y cuéntame. Creo que puedo verte allí. Ven a mí en secreto y muéstrate. No hay límite para lo que quiero decir y me detengo aquí.

No estoy seguro de si la mujer era una erudita, pero sí de que era honesta y de que esa carta es mucho mejor que mucho de lo que he leído este año.

Y como a veces pasa con las historias que surgen desde el lugar adecuado, terminan inspirando.

El descubrimiento de la tumba generó un enorme interés en Corea, la historia ha sido contada de una manera u otra en novelas y películas y se levantó una estatua de la esposa embarazada de Eung-Tae Lee cerca de su tumba.