El año termina y la fea cara de 2015 asoma tan esperada como el amanecer de un día de ejecución. No sé si se ha notado, por la sutileza de la metáfora, que el paso del tiempo es mi amigo favorito. Le comentaba a otro amigo de hecho, allá por el amanecer de este año, que sentía que no se me estaba pasando tan rápido y, como siempre cuando se habla de algo, se gafa. 2014 ha volado y hoy es su día 343, lo sé porque desde que empecé a contar los días en los que sí escribía durante este año, hay 342 muescas (aún no lo he hecho hoy). Cuando hablo de escribir todos los días, me refiero a ficción, aparte de eso siempre tecleo otras cosas (artículos y composiciones mercenarias diversas). Hoy traigo esta especie de «querido diario» con cosas varias y de hecho, a partir de ahora, quiero usar más la web para pequeños temas o novedades aunque no requieran un escrito extenso.

Una reseña más

Tengo la fortuna de que la crítica ha tratado mucho más que bien a Perdimos la luz de los viejos días. Un año de estos, porque ya cuento días por años, actualizaré la web de la novela, incluyendo una sección de reseñas recopiladas. Hace algunos días apareció la del blog Lecturafilia. La chica que lo lleva me da tremenda envidia de la cantidad de libros que lee, especialmente en estos momentos en que mi voracidad lectora está hibernando. Soy muy bipolar leyendo, hay épocas de libro nuevo cada poco tiempo y épocas como la actual, en la que son unas poquitas páginas cada día. El blog Lecturafilia es muy, muy (muy) recomendable y he aquí el enlace a la reseña y algún extracto seleccionado. Reseña de Perdimos la luz de los viejos días en Lecturafilia «Después de tanto tiempo abriendo mi mente a historias literarias, he sacado la conclusión de que son buenas aquellas que son difíciles de resumir en un párrafo. Con esta me acontece». […] «Los detalles se nos presentan en clave, y el lector tiene que intuir también mucho, siendo ese “lector cómplice” que postulaba el argentino Julio Cortázar para referirse al lector ideal que sufriese con los protagonistas y leyese más allá de las líneas». […] «Demasiados sentimientos a flor de piel. Breve pero intensa».

En el horizonte

Aparte del horrible careto de 2015, en el horizonte está escribir, que es lo mismo que hay si me giro hacia atrás. Soy un experto en hacer lo difícil y dejar lo fácil cuando ya veo la meta, pero cumpliré lo que me propuse de escribir 365 días seguidos durante 2014 y a lo mejor, entonces, me tomo un día de descanso. Ahora mismo escribo para un proyecto nuevo que, quizá, surja de una manera diferente que no sé cómo resultará, pero como no lo sé, quiero averiguarlo. Aún no hay nada claro, pero hay pedazos, un hilo argumental borroso, también un primer capítulo terminado y un título provisional y todo. Siempre pongo los títulos al final, pero necesitaba uno ya, aunque es posible (seguro) que lo cambie. Me gustaría que saliera adelante ese proyecto, en serio, porque sería algo diferente y ocuparía la primera parte de 2015. Cuando pueda y si al final surge ya daré más detalles. Y si no cuaja, pues nada, todo discurrirá por los (eternos y lentos) cauces normales de la escritura y lo editorial. Hablando de editorial, el tiempo es poco y la prisa mucha. En mis planes siempre ha habido sitio a la publicación con editorial y por cuenta propia, así que, si los principios de 2015 no los tengo empleados en no volverme demasiado loco, es posible que publique algo nuevo a título personal.