Pensaba que ya había tratado aquí el discurso de aceptación del Nobel de Hemingway, pero al parecer, no. Enmiendo el error y preparo el sacrificio para perdón de los dioses. Es breve y engarzado de gemas azules, también había añadido unos párrafos finales de comentario, pero sobran y los he borrado. Ernest Hemingway ganó el Nobel de literatura en 1954 por: «Su maestría en el arte de la narrativa, demostrada recientemente en El viejo y el mar, y por la influencia que ha ejercido en el estilo contemporáneo.» Aquel diciembre no se encontraba demasiado bien y no pudo viajar a Suecia, así que el discurso lo leyó el embajador norteamericano. Y dice así:

No teniendo facilidad para hacer discursos, ni dominio de la oratoria o la retórica, quiero dar las gracias a los administradores de la generosidad de Alfred Nobel por este Premio. Ningún escritor que conozca a los grandes autores que no han recibido este premio puede aceptarlo sino con humildad. No hay necesidad de enumerar a estos escritores. Cada uno puede hacer su propia lista según sus conocimientos y su conciencia. Me sería imposible pedir al embajador de mi país que leyera un discurso en el que un escritor dijera todas las cosas que tiene en el corazón. Esas cosas pueden no ser inmediatamente discernibles en lo que un hombre escribe, y en esto a veces es afortunado; pero eventualmente son bastante claras y por esto, y el grado de alquimia que posea, el escritor perdurará o será olvidado. Escribir, en el mejor de los casos, es una vida solitaria. Las organizaciones de escritores alivian la soledad del autor, pero dudo que mejoren su escritura. El escritor crece en estatura pública a medida que se deshace de su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Porque hace ese trabajo solo y, si es un buen escritor, debe enfrentar la eternidad, o la falta de ella, cada día. Para un verdadero escritor, cada libro debe ser un nuevo comienzo en el que vuelva a intentar algo que está más allá de su alcance. Siempre debe tantear algo que nunca se ha hecho, o que otros han probado y fallado. Entonces, a veces, con mucha suerte, tendrá éxito. Qué simple sería la literatura si sólo fuera necesario escribir de manera diferente a lo que ha sido bien escrito. Es porque hemos tenido autores tan grandes en el pasado, que un escritor llega mucho más lejos de lo que es capaz, hasta donde nadie puede ayudarlo. He hablado demasiado para ser escritor. Un escritor debe escribir lo que tiene que decir y no hablarlo. De nuevo, gracias.