Supongo que, como todo el que escribe, acumulo mil notas importantísimas que no quiero perder y tampoco miro nunca. Pero hace poco, en la pereza de una tarde de domingo, eché un vistazo a algunas de ellas y, aunque siempre he sido poco amigo de «consejos» de escritura, algunas de esas anotaciones son recomendaciones interesantes de ciertos escritores que, por una u otra razón, me llamaron la atención en su momento y por eso guardé.
Así que he pensado en compartir algunas de ellas. Creo que serán interesantes, quizá incluso útiles, a más de uno, como lo fueron conmigo.
La primera es de Chuck Palahniuk y tiene que ver con una dolencia habitual en muchas historias, que todos los personajes suenan igual, parecen idénticos y, en general, no son más que el escritor desdoblado en la historia mediante su encarnación en varias marionetas parecidas.
En lugar de escribir sobre un personaje, escribe desde dentro del personaje.
Esto significa que cada manera en la que el personaje describe el mundo que le rodea también debe describir su experiencia. Tú y yo nunca entramos en la misma habitación. Vemos la habitación a través de la lente de nuestra propia vida. Un fontanero entra en una habitación muy diferente a la de un pintor.
Más allá de eso, nada de abstracciones (sin pulgadas, millas, minutos, días, decibelios, toneladas, lúmenes…) porque la forma en que alguien representa el mundo debería representarlo a él mismo con mayor precisión.
Así, un hombre no mide 1,80 metros, es demasiado alto para besarlo sin ponerse de puntillas.
Otra frase, que no sé quién dijo, tiene mucho que ver con mi propia forma de escribir y me ayudó a hacer las paces con ella, pues se parece poco a cómo trabajan muchos otros autores.
Ya he comentado alguna vez que mis primeros borradores son tan nefastos que ni se entienden, que gran parte mi trabajo posterior es tratar de hacerlos comprensibles antes que buenos, y aquí es donde entra esta cita de la que no encontré autor cuando la guardé:
Primero, haz que exista. Luego, haz que tenga sentido. Finalmente, haz que sea bueno.
Algo que creo que define bastante bien tanto el trabajo de escribir como sus etapas, a menos que seas Karl Ove, claro.
Kill your darlings es otra frase que se suele atribuir a William Faulkner (pero que en realidad dijo Arthur Quiller-Couch), y que significa que es necesario eliminar sin piedad frases, personajes o escenas que nos gustan mucho, pero no sirven a la historia.
En ocasiones, el problema es que los escritores estamos demasiado enamorados de nosotros mismos y se nota, de ahí ese consejo. Pero otro en el mismo sentido que se me quedó más (hasta el punto de haber merecido otra nota) fue:
Deja de intentar mostrarme lo gran escritor que eres y cuéntame una puta historia.