La austeridad del artista

La austeridad del artista

Un fan le pregunta a la artista Cindy Lee que cómo practica su arte de la mejor manera, que cuál es su método para hacerlo lo mejor que puede.

No creo que importe el cómo, sino justificar y encontrar el tiempo para hacerlo, sea como sea.

Hacerlo es lo importante, creo yo.

La magia de grabar, escribir o cualquier otra actividad creativa radica en que, para un observador externo, parece que el resultado final cayó del cielo como algo único y completo, lo que le da esa sensación de peso y propósito.

En realidad, son miles de horas comprimidas en 45 o 120 minutos, etc. Así que creo que es bueno recordar la cantidad de tiempo invertido, o el tiempo que se requiere si estás considerando qué hacer.

También quitaría el énfasis en el «equipo» o las herramientas, que parece ser un aspecto atlético, consumista o competitivo que, por alguna razón, forma parte de la música.

En mi experiencia, «hacerlo bien» significa a menudo no hacer nada en absoluto. No hay nada en juego si lo haces mal. Tocar instrumentos de verdad, escribir de verdad, grabar de verdad y aprovechar al máximo los recursos que ya tienes es lo mejor.

La austeridad es fundamental.

Al final, a lo largo de semanas anteriores he estado hablando de procesos de escritura, de cuál es mi método o el enemigo que se interpone. Hoy pensaba seguir con las cosas del cómo, hablando de las herramientas que suelo usar para escribir o cómo me organizo, pero Cindy Lee tiene razón.

Nada de eso importa, la austeridad es fundamental y la mejor herramienta es la que te permita hacer como sea, porque de eso depende todo y es lo único que importa.

Al final, ponerse por la mañana, por la noche o en los ratos que encuentras por los rincones es lo que cuenta. No hay maneras buenas ni momentos adecuados, no hay herramientas perfectas y, como dice Lee, buscarlas y proponerse «hacerlo bien» suele significar a menudo no hacerlo de ninguna manera.

Los escritores solemos tener un motivo para escribir y mil para no hacerlo. Es una guerra injusta y, por eso, hacer como sea, hacer de cualquier manera es la única victoria que cuenta.

Por eso, cuando hablo de cómo lo hago yo o cómo lo hacen otros, no es para dejar clara la manera «correcta», sino precisamente, para mostrar que esa manera correcta es la que permite hacer como sea.

No importa si no nos parecemos en nada a todos esos que admiramos, si no podemos permitirnos las mismas herramientas, ni los mismos lujos de reservar un mismo tiempo cada día. Los escritores no dejamos de contar historias, especialmente, a nosotros mismos, sobre cómo no estamos lo bastante preparados, o no tenemos delante nuestro ordenador, cuando lo que cuenta es un bolígrafo y un papel, una nota en el móvil, tres frases escritas en el trabajo que nos mandamos luego por email.

Lo que sea, como sea y con esa mentalidad austera de Cindy Lee. Porque si pensamos que no necesitamos nada, excepto bajar la cabeza y escribir, lo haremos más a menudo. Pero si creemos en momentos perfectos y herramientas adecuadas, nos estamos contando otra historia de excusas para justificar que no nos ponemos porque las condiciones no son propicias.

Este es el secreto, que nunca lo serán.