El peor momento para ser artista

El peor momento para ser artista

¿Es este el peor momento para ser artista? Esa es una de las preguntas que se hacía Anna Brones hace poco en su Substack, en un artículo donde daba vueltas a lo ineludible, nos guste o no: arte y dinero.

La realidad es esta, si quieres ser bueno en lo que haces debes equivocarte mucho, practicar aún mucho más, experimentar a menudo sabiendo que el 99% de esos experimentos no irán a ningún lado y, en general, emplear una obscena cantidad de tiempo y esfuerzo para elevarte un poco (además, con la suerte que hace falta para todo) por encima de la mediocridad.

Y por supuesto, todo ese tiempo y esfuerzo:

A) Viene sin garantías. B) Hay que comprarlo.

Todos esos momentos, todas esa indecente cantidad de horas no sólo hay que dedicarlas al arte cuando lo que te apetece en realidad es cualquier otra cosa menos darte cabezazos contra la pared. Es que además ese tiempo nunca es gratis y ser artista, como ocurre con ser pobre, es lo más caro del mundo.

A eso se suma que el arte no se valora y que, por aquello de la sal en la herida, somos el único gremio con complejo de culpa sobre cobrar por su trabajo.

Absolutamente ninguna otra profesión tiene esa disonancia y nadie asume que otra persona vaya a dedicar tiempo, esfuerzo y conocimiento gratis… Excepto si eres artista.

Eso ha sido inculcado por un contexto en el que es importante mantener el arte bien abajo para que todo siga igual, pero también ha sido infundido por los mil idiotas que no han parado ni paran de repetir lo del sueño de escribir o lo maravilloso del arte, como si fuera un privilegio picar en esta mina.

«Este es el dilema del artista profesional, un ejercicio constante de navegar a través del bloqueo creativo y el económico, siempre tratando de figurarse cómo va a financiar el trabajo que quiere hacer».

Y por supuesto, resulta imposible no hablar de la bicha.

De los modelos de lenguaje y la mal llamada inteligencia artificial que robó y tragó el arte para escupir simulacros sin alma que, en realidad y para la mayoría, ya son bastante, porque dicho arte nunca se valoró demasiado en realidad. Así que no nos dejemos llevar por nostalgias de otros tiempos, porque sólo sirven para vender ideas medievales y/o mediocridad.

Eso nos devuelve a la pregunta del principio.

¿Es este el peor momento para ser artista?

Probablemente sí.

Probablemente cualquier otro tiempo pasado también respondiera de la misma manera a esa pregunta.

Pero he aquí la clave para mí, que la respuesta es sí y que, además, no importa y sabes que no importa y que la lógica o la sensatez no viven aquí. De lo contrario estarías leyendo otra cosa o, más bien, no leyendo nada y escribiendo todavía menos.

Si quieres/anhelas/sientes/decides escribir (o cualquier otro arte), entonces también sabes que todo lo demás da igual. Que vivirás sacrificando una ingente cantidad de tiempo, demasiado esfuerzo y todo el dinero.

Pero no importa y sabes que no importa, igual que muchos no entenderán esa respuesta a la pregunta, pero probablemente tampoco leerán esto.