¿Adónde vas?

Quo vadis? ¿Adónde vas? Cada cambio simbólico de etapa, como cumpleaños, Nocheviejas o estos pequeños regresos tras la pausa de agosto, hacen que me pregunte a menudo qué adónde voy con la escritura. Es un acto reflejo, un instante de duda. Me resulta inevitable y hoy también me he quedado pensando unos segundos en la posible respuesta… pero el problema es la pregunta.

Porque si la escritura se parece en algo a la vida, entonces dicha pregunta es equivocada y voy a ser como aquellos fatigosos que citaban a Alan Watts en la universidad. Lo parafraseo en que la vida es una sinfonía, así que no tiene sentido escucharla con el objetivo de ver cómo acaba o llegar a un destino más allá de ella. En caso de que exista ese sentido para la música, entonces es sumergirse, escuchar y nada más, disfrutarla y que corra por dentro, jugando y haciendo lo que sólo la música puede hacer.

No tengo ni idea de qué es la vida. Dudo mucho que una sinfonía, pero la escritura y la música son arte y Watts tiene razón. No lo escuchamos, sentimos, vivimos ni hacemos para llegar a ningún lugar que haya después él y la pregunta de adónde voy es equivocada. Cuando me parece que la escritura debe tener un objetivo más allá de sentarme y crear es porque en realidad busco otra cosa que hay detrás de escribir, pero no es escribir y tampoco hay una olla de monedas de oro al final del arco iris.

Escribes porque quieres, porque lo ansías, te apetece o no tienes otro remedio. Escribes porque eso ya alberga un sentido completo en sí mismo, sin necesidad de que sea o sirva para algo más.

Es inevitable no contagiarse de una manera de pensar utilitarista, pues está por todas partes y es la mentalidad del destino en lugar del viaje, de no concebir que estos actos de futilidad cuando nadie nos mira sean suficientes en sí mismos y, por tanto, deben ser o servir para algo más. Algo tangible, algo que puedas contar con números, que puedas tocar o explicar en cenas familiares sin intercalar una excusa cada dos palabras.

Hoy me he puesto a escribir y se ha sentado conmigo la pregunta equivocada, pero vamos a jugar a que termino con la respuesta correcta, a que Alan Watts tenía razón en todas aquellas cosas que decía, aunque me da que él mismo lo dudaba.

Así que, Quo vadis?

Voy a escribir.


P.D. Sí, he hecho reformas en la web. He vuelto a los orígenes, como hago cada cierto tiempo, para que esta página sea escritura, lectura y nada más. Para que la página se parezca a su nombre… Aunque también ha vuelto el modo oscuro para los que, como yo, siempre viven en la penumbra.