Los peligros de la pasión

Los peligros de la pasión

Una de las cosas que sueles escuchar cuando te dedicas a esto es que la pasión es fundamental. Especialmente, algunos escritores y artistas, cómplices del engaño (a sabiendas o no) repiten a menudo las loas a la pasión, que sin ella no eres un verdadero artista, etc.

Sin embargo, con el tiempo, te das cuenta de que no es más que un obstáculo que juega en contra. Lo mejor que podemos hacer con el discurso de la pasión es ponerlo en su sitio, la papelera junto a la mayoría de cosas que escribimos.

Porque la pasión es peligrosa, pero no como dicen las novelas de amor.

La pasión no es una aliada, sino la excusa que hace que todo el mundo espere (por ejemplo) que trabajes gratis: «Pero si haces lo que te apasiona, deberías pagar por ello, en vez de tener la osadía de querer comer».

Todo el mundo aplaude a la pasión, todo el mundo dice que ojalá seguirla, pero te quedas solo o con otro puñado de locos que parecen bailar sin música.

Que eres el bufón y no el artista, que acabas con la vida caótica, la cuenta al límite y sólo sabes contar historias. La gente las quiere y las necesita más que a nada, pero no está dispuesta a dar por ellas más que un aplauso que no puedes llevar al banco o la panadería.

No pasa nada. En ese caso, la pasión te dice que ella es suficiente y suena bien, pero no es bastante, no para ser bueno y no para triunfar, eso desde luego.

La pasión, por definición, es inestable. Ahora arraso con todo y te obsesionas, ahora pasas semanas de sequía donde esa pasión, siempre caprichosa, ni está ni se le espera.

La pasión no puede ser brújula y, desde luego, no puede ser combustible. Depender de ella es una locura, nos fallará, eso es lo único seguro que se puede decir. El hábito, la práctica, hacer las cosas en presencia o ausencia de la pasión, de manera que la emoción sea irrelevante para el trabajo, es lo que único que nos llevará, no sé si lejos.

¿Dejaríamos algo crucial en manos caprichosas?

Porque eso es la pasión y la escritura me parece demasiado importante como para ponerla en quien deja caer la pelota en el momento más inoportuno.

No dudo de que la pasión pueda ser un instrumento útil, pero nada más. Cuando se manifiesta en mí, suele ser en forma de obsesión, así que uso ese combustible momentáneo para llegar todo lo lejos posible antes de que se acabe (cosa que ocurre más pronto que tarde, porque la pasión dice que lo nuestro será para siempre, pero no).

No soy listo, pero soy viejo. Eso me ha enseñado, por la fuerza de la costumbre, que la pasión se marchará furtiva en la noche, así que me aprovecharé de ella cuando esté, pero ni la espero, ni la necesito, ni puedo confiar.

La pasión es la llamarada fugaz en la sartén, el fuego artificial, ahora hermoso llenando el cielo y luego nada. La pasión es la oscuridad enseguida.